En 1997 fue descubierta una "isla de plástico" en el océano Pacífico que contiene millones de toneladas de plástico de todo el mundo y que es tan grande como la Península Ibérica. Conoce los efectos contaminantes que tiene este fenómeno en los ecosistemas marinos.

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Lunes, 12 Junio 2017 17:29

ONU exhorta a salvar los océanos

El secretario generail de la ONU, António Guterres, alertó sobre la amenaza que supone el deterioro de los océanos y urgió a "dejar a un lado el beneficio nacional a corto plazo para evitar una catástrofe global a largo plazo".

Guterres lanzó la advertencia al inaugurar la Conferencia Mundial sobre los Océanos, la primera en esta materia que acoge la sede de la ONU en Nueva York y que tiene por objetivo dar relevancia al objetivo 14 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. El evento fue el lunes pasado con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente.

El alto funcionario llamó a los Estados miembros de la ONU a dialogar para definir un nuevo modelo de gobernanza de los océanos, "cuya salud se ha visto gravemente dañada en las últimas décadas como consecuencia de la contaminación, la pesca sin control y los efectos del cambio climático".

La amenaza para los países explicó, no solo se traduce en el incremento del nivel del mar; sino también en su calentamiento y acidificación, que provoca el blanqueamiento de los corales y la reducción de la biodiversidad marina, entre otras consecuencias.

"El cambio en las corrientes tendrá un serio impacto en los patrones meteorológicos, y debemos prepararnos para tormentas y sequías más frecuentes", añadió. "Nosotros hemos creado estos problemas", reconoció Guterres, y recriminó a los gobiernos por no aprovechar completamente herramientas a su alcance como la Convención sobre el Derecho en el Mar o la plataforma ONU Océanos, pero se mostró decidido a "invertir el curso" de los acontecimientos.

Cada año, el Día Mundial del Medio Ambiente se enfoca en un tema especial y sirve para centrar la atención en una cuestión particular apremiante. El tema de 2017 se centra en la conexión de las personas con la naturaleza".

Fuentes: EFE, El Nacional

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El 8 de junio se celebra el Día Mundial de los Océanos desde 2009 con el objetivo de reconocer la importancia de los océanos para la salud del planeta. Los océanos cubren aproximadamente dos tercios de la superficie de la Tierra y se considera que son el verdadero pilar de la vida, pues generan la mayor parte del oxígeno que respiramos, absorben una gran cantidad de las emisiones de carbono, son fuente de comida y nutrientes, regulan el clima  y son una gran fuente de ingresos para países que viven de actividades como el turismo y la pesca.

El lema de este año es “Nuestros océanos, nuestro futuro” y coincide con la Conferencia de los Océanos, que comenzó a celebrarse el 5 de junio y que se extenderá hasta el 9 de junio en la sede de Naciones Unidas en Nueva York.

Según advirtiera el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, los mares están “amenazados como nunca antes”, aprovechando la oportunidad para señalar  el reporte de 2016 del Foro Económico Mundial sobre “La nueva economía del plástico” indica que si no se actúa con rapidez, en el océano podría haber más plástico que peces para 2050. El estudio también apunta a que existen más de 150 millones de toneladas de plástico en nuestros océanos.

Es un día para tomar conciencia sobre los daños que la presión humana ha ocasionado, debido a acciones como la sobreexplotación pesquera y la pesca ilegal, la contaminación marina por desechos de plástico y derrames petroleros.

Peter Thompson, presidente de la Asamblea General de la ONU expresó que “ha llegado el momento de corregir nuestras equivocaciones” y que “es inexcusable que la humanidad vierta al océano cada minuto de cada día el equivalente a un camión grande de basura cargado de plástico”. Por su parte, Guterres agregó: “Conservar nuestros océanos y utilizarlos de manera sostenible es preservar la vida misma”.

Fuentes: La Nación, Naciones Unidas

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En algún punto del Océano Pacífico, entre San Francisco y Hawai, una mole de basura gigante vaga al antojo de las corrientes, se le conoce como la Gran Mancha de Plástico. Según los oceanógrafos, una gran parte de la basura que se arroja a los mares va a parar allí.

Botellas de agua o de refresco, bolsas, precintos, juguetes y toda una gran gama de objetos derivados del petróleo forman ese monstruo que nadie sabe el tiempo que tardará en desaparecer. Si una bolsa de plástico tiene una vida media de unos ciento cincuenta años, ¿cuánto tiempo puede perdurar sobre las aguas del océano una montaña de cientos de millones de toneladas?

Como en la novela Moby Dick, no hay Capitán Ahab que pueda contra esta gran ballena de plástico. Se estima que puede abarcar una extensión de hasta el doble del territorio de Estados Unidos. Según los expertos, mientras no se pare el nivel indiscriminado de consumo de los derivados del petróleo esta mancha, en vez de disminuir, seguirá creciendo. El desastre lo descubrió Charles Moore, un oceanógrafo estadounidense que realizaba un viaje en barco.

Pero el Océano Pacífico no es el único que sufre este tipo de contaminación. En el Atlántico, ya han dado la alarma de que se está produciendo un fenómeno de características semejantes.

En el Mar Mediterráneo, hace ya unos años que la Organización Greenpeace denunció, en el informe Contaminación por plásticos en los mares del mundo, que el mar que fue lugar de encuentro de antiguas civilizaciones tiene parte de su fondo plastificado. Hay zonas en las que incluso no se puede ver porque está cubierto por varias capas de bolsas. Al año se arrojan al mar, según los estudios de la ONG, unos 6,4 millones de toneladas de basura, entre el 60 y el 80% son plásticos.

En esta carrera del consumo hacia ninguna parte, el hombre no sólo está agotando los recursos finitos, sino que está dañando todo el hábitat natural que le rodea. Estos plásticos –unos 13.000 pedazos por Km cuadrado, según el programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA- son trampas mortales para la fauna que habita los mares. Hay biólogos marinos que han encontrado tortugas atragantadas con bolsas de plástico, tiburones con el estómago lleno de botellas o pájaros intoxicados, como el albatros, ese hermoso plumífero al que el poeta francés del XIX, Charles Baudelaire, llamó “príncipe de la nubes”. Así se podría seguir hasta llegar a las 267 especies afectadas.

Estos elementos químicos derivados del petróleo –moléculas bifeniles policlorados- contaminan las aguas, a los animales y a su flora, pero también llegan al ser humano en la lógica de la cadena alimenticia, e incluso afectan a los más pequeños a través de la leche materna. No hay quien se salve de esta contaminación globalizada.

Parece como si el hombre usara el mar como vertedero hasta encontrar la manera de llevar la basura a la luna. Aunque lo más lógico sería que se planteara con seriedad hasta cuándo va a seguir este expolio al que se ve sometido el planeta para poder seguir con este ritmo de consumo.

En algunos países ya se ha restringido el uso indiscriminado de bolsas de plástico en los supermercados. Ahora comienzan a venderse en vez de darse con cada compra. Los resultados han sido positivos y, aunque es un primer paso, no es suficiente.

Concienciar a través de campañas, usar vidrio, disminuir al máximo el uso innecesario de bolsas derivadas del petróleo y recuperar el uso de las bolsas de tela de toda la vida, son algunas propuestas de los colectivos más sensibles con este problema. Para ello, empresas y gobiernos tendrían que poner de su parte e incentivar a aquellos que se involucren en la reducción del consumo de plásticos. Hay fórmulas, pero también falta de voluntad y de educación ecológica.

La Gran Mancha de Plástico sigue en aumento. Pero las actuales políticas de los gobiernos persisten en sus modelos de crecimiento. Dirigen las sociedades como el capitán Ahab tripulaba su barco, conscientes de que Moby Dick tiene las de ganar. www.ecoportal.net

David García Martín - Periodista
www.solidarios.org.es

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