Venezuela es el cuarto país más contaminado de Latinoamérica

 

La contaminación del aire supone tanto un riesgo ambiental como para la salud humana, provocando cada año en ciudades y zonas rurales de todo el mundo 3,7 millones de muertes prematuras, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La mitad de la población que vive en ciudades está expuesta a una contaminación hasta 2,5 veces superior a los niveles recomendados por la OMS, según un estudio realizado en 1.600 ciudades de 91 países, lo que supone que sólo un 12% de la población mundial respira aire limpio.

Sólo en el 2012, 7 millones de personas murieron en el mundo debido a la contaminación del aire dentro y fuera de sus hogares, lo que supone una de cada ocho muertes producidas en ese periodo. Un 88% de estas defunciones prematuras se producen en países de ingresos bajos y medianos.

De hecho, la Agencia Internacional de Investigación en cáncer (IARC) ha situado la contaminación atmosférica en el primer puesto de los agentes cancerígenos para los humanos.

Los más contaminados

La lista la encabeza México, siendo el país más contaminado en América Latina, con una contaminación en el aire de 79 microgramos por metro cúbico (ug/m3, unidad de medición de la calidad del aire), según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), siendo la cifra considerada normal 10 microgramos por metro cúbico, y considerando cualquier cifra superior como aire contaminado.

Le siguen Chile (64 ug/m3), Perú (63 ug/m3), Venezuela (47 ug/m3), Guatemala (45 ug/m3), Colombia (43 ug/m3), Brasil (41 ug/m3), Ecuador (38 ug/m3), Costa Rica (31 ug/m3) y Argentina (30 ug/m3).

En lo que se refiere a las ciudades, la que tiene los peores indicadores es Lima, y la que tiene el aire más limpio es Salvador de Bahía, con una media anual de 9 ug/m3.

Reducir la contaminación

La disminución de la contaminación del aire es fundamental para la salud, ya que hay una gran correlación entre la exposición a la polución del aire y enfermedades cardiovasculares, el cáncer y enfermedades respiratorias.

Además, reducir las emisiones de CO2 y de contaminantes de corta vida, como las partículas de carbono negro y el metano, supone reducir también el cambio climático.

Una reducción de 70 a 20 microgramos por metro cúbico supone disminuir en un 15% el número de defunciones relacionadas con la contaminación del aire. El objetivo de no contaminar es una tarea global fundamental, tanto de los Gobiernos y como de particulares.

Fuente: El Economista América/Finanzas Digital