¿Realmente las pilas contaminan?

¿Realmente contaminan las pilas?

Las pilas y baterías usadas y agotadas, provenientes mayormente del uso de distintos artefactos: juguetes, electrodomésticos pequeños, equipos de música, relojes, computadoras, etc., forman parte de la generación habitual de residuos domésticos o domiciliarios.

Algunas clases de pilas y baterías contienen compuestos químicos que, en el caso de ser dispuestas incorrectamente una vez agotadas, podrían afectar negativamente al ambiente, incluidos los seres vivos.

Estos residuos cuya generación no se limita exclusivamente al ámbito industrial o comercial, sino que involucra principalmente el uso hogareño y, que además poseen características peligrosas, están incluidos dentro de los que genéricamente se denominan residuos peligrosos universales (ver recuadro).

 


Categorías según la Ley de Residuos Peligrosos

Diferentes tipos de pilas y baterías, con sus correspondientes categorías Y, según la Ley Nº 24.051, de Residuos Peligrosos

 

Pilas ácidas y alcalinas de óxido de manganeso
de uso común y generalizado en diferentes artefactos, algunas de ellas riesgosas por su contenido de mercurio.
Se encuentran en el mercado en distintos formatos tales como A, AA, AAA.

Pilas de níquel-cadmio
recargables, contenidas en parte de las baterías usadas para teléfonos celulares, son particularmente dañinos para el medio ambiente debido principalmente a su contenido de cadmio.
Categoría: Y26

 

Baterías de plomo ácido
utilizadas mayormente en automotores.
Categoría: Y34, Y31

Pilas de óxido de mercurio
principalmente de formato botón, utilizadas en equipos especiales (por ejemplo cámaras fotográficas, relojes).
Categoría: Y29

 

No todas estas pilas y baterías son igualmente riesgosas, dependiendo esto de sus componentes químicos. En el caso de las pilas comunes, alcalinas o ácidas, el riesgo está determinado por su contenido de mercurio, aditivo que se encuentra en parte de las que se comercializan en el país.


Concepto de RIESGO según UNEP/IPCS
Probabilidad de producir un daño a partir de un peligro determinado. La posibilidad de que un evento dañino (muerte, injuria o pérdida) pueda ocurrir por la exposición a un agente químico o físico bajo condiciones específicas.

 

La competencia sobre la gestión de los residuos generados en los hogares corresponde a la jurisdicción local, esto es, a la autoridad municipal, a quien se debe consultar para mayor información sobre la existencia de programas para la gestión de pilas y baterías.   

 

¿Cómo elegir las pilas?

En principio se recomienda utilizar los artefactos eléctricos conectados a la red y así evitar la utilización de pilas. Si su uso es inevitable, es conveniente comprar pilas recargables, de esa manera se produce una gran reducción en el volumen de residuos a desechar, puesto que cada vez que recargamos la pila evitamos tirar a la basura una unidad.

Otro concepto importante es la calidad del producto a elegir. Sabemos que una pila barata, en general, tiene una menor vida útil que una de buena calidad, con el agravante de estar elaborada bajo un proceso más contaminante, que, en consecuencia, da como resultado pilas con mayores contaminantes también.

Este hecho se traduce en la necesidad de tecnologías más complejas y por ende, mayores costos de tratamiento y disposición final.

Es por este motivo que se recomienda comprar aquellas pilas que provengan de marcas y países desarrollados, puesto que en esos casos, el control sobre el proceso de producción de la pila y la normativa ambiental aplicable son más estrictos. Como resultado obtendremos un residuo con menos contaminantes al tiempo de desecharlo. Particularmente, se sugiere adquirir las pilas con el rótulo "Libre de Mercurio (Hg)" o similar, dado que este elemento es el más contaminante de los contenidos en ella.

Así, las pilas de marcas reconocidas enmarcadas dentro de las leyes de los Estados Unidos, Europa y Japón, que prohiben la adición de mercurio, podrían ser arrojadas a la basura común, siempre que se tenga la seguridad de que no poseen ese metal.

Para las pilas provenientes del sudeste asiático, la forma más adecuada de gestión es, directamente, no comprarlas.

En conclusión, el consumidor debería priorizar su compromiso ambiental antes que el supuesto menor costo de pilas baratas, ya que finalmente deberá pagar, en forma indirecta, tratamiento más caros, o bien, la recomposición de los daños que se causen al ambiente.

 

¿Qué hacer con las baterías de automotor?

Respecto de las baterías de plomo-ácido (las comunes de los autos), al momento de la compra de una nueva, las agotadas pueden ser entregadas al comerciante.


Otras recomendaciones

• No juntar pilas. Estamos concentrando los riesgos.
• No mezclar las pilas nuevas con las usadas. Se reduce la vida útil de ambas.
• Utilizar preferentemente artefactos conectados a la red eléctrica o a energía solar.
• No tirar las pilas a la cloaca, ya que finalmente llegan al río, y podrían contaminar las aguas. En ausencia de red cloacal, la contaminación afectaría las napas.
• No quemar las pilas, esta recomendación es para todos los tipos de pilas y baterías.
• No dejar las pilas al alcance de los niños.
• No utilizar aparatos a pila (ej.: juguetes) cuando pueden ser reemplazados por otros.

Es importante observar que los llamados residuos peligrosos universales se encuentran en una zona gris entre el concepto de simple residuo peligroso y residuo domiciliario, aún no resuelta por ninguna normativa en nuestro país.

En principio, y en su mayoría las pilas son objetos de uso domiciliario y, desde este punto de vista, no estarían alcanzadas por las normativas sobre residuos peligrosos o industriales.

Fuente: http://www.ambiente.gov.ar/?IdArticulo=336