Las Mayas resiste las promesas Con la basura al tope, la planta sobrevive a cinco ofertas de rehabilitación

ANYIMAR COVA LUGO |  EL UNIVERSAL
jueves 12 de abril de 2012  12:00 AM

Ocho camiones esperaban en cola desde la curva de Turmerito ayer a mediodía para ingresar a la planta de transferencia de Las Mayas. Geordy García los ve pasar todos los días desde el negocio donde trabaja. "No sé si el olor no me llega o es que ya estoy acostumbrado", dice sobre lo que implica hacer vida cerca del botadero. 

Sobre todo en estos días en los que las montañas de desechos sólidos excedieron la capacidad de Las Mayas, un espacio que oficialmente es llamado planta de transferencia (porque permitiría la compactación y salida de basura en menos de 12 horas) pero que, aunque prohibidos por la Ley de Gestión Integral de la Basura, no es más que un vertedero a cielo abierto. Allí llegan diariamente entre 2.800 y 3.600 toneladas, recolectadas en Libertador por la estatal SupraCaracas. 

"Ahorita estamos logrando sacar en la misma proporción que entra, y en tres semanas esperamos normalizar la actividad por completo", dijo uno de los gerentes de la planta, quien prefirió el anonimato. 

La fuente informó que en la instalación hay residuos acumulados desde hace tres meses, y que el personal está consciente de que el riesgo actual es sanitario. Si bien la consecuencia más perceptible es la fetidez, las enfermedades cutáneas y respiratorias así como la proliferación de insectos y roedores están a la orden del día. 

La ambientalista Liduvina Valderrama asoma otra amenaza: los lixiviados. Se trata de los líquidos producidos por la descomposición de materia orgánica e inorgánica, que se constituyen en un ácido que contamina aguas subterráneas y deteriora la capa asfáltica. 

Sobre por qué se ha acumulado tanta basura, se pudo conocer que aunque la planta dispone de cuatro payloaders, uno está dañado, dos trabajan continuamente y el otro de reemplazo, opera con menor capacidad. De igual modo, en el relleno sanitario de La Bonanza los camiones han tenido dificultades pues la humedad de los terrenos y la lluvia dificultan su acceso, pues solo tienen doble tracción en los chutos y no en las bateas, y suelen quedarse pegadas originando retrasos. 

Además, aunque en 2007 la Cámara Municipal de Libertador aprobó a la Alcaldía un crédito adicional por 985 millones de bolívares para la compra de una flota para trasladar los residuos hasta La Bonanza, hoy día esa actividad la realizan tres empresas privadas que no ofrecen servicio exclusivo a Libertador. En consecuencia, los 50 camiones que normalmente usan para hacer el traslado, a veces se reducen a 30 o 40, dependiendo de la disponibilidad. 

Para Valderrama la solución al problema sanitario que es Las Mayas no pasa por mudar el vertedero ni por ser más eficiente en la recolección sino por cambiar los patrones de consumo. "La mal llamada basura está allí porque nosotros la producimos", dice. Para el ingeniero José Herrera, "la ciudad en general adolece de un propósito cierto y constante en materia de residuos sólidos". Por eso es vital planificar y reestructurar el sistema de recolección con expertos, para que prioricen la adecuada clasificación y disposición. 

Desde 2004 cinco ofertas de rehabilitación se han hecho para Las Mayas, pero hoy es un vertedero que, como si cumpliera un ciclo, unos días luce vacío y otros tantos repleto.