La Seguridad Química; Una Causa de ASOPRODEM

El peligro bombilla bajo consumo

 

ASOPRODEM se incorpora a la causa de la seguridad química y se adhiere a la Declaración Común Global de organizaciones de la Sociedad Civil sobre el Enfoque Estratégico para la Gestión de Productos Químicos a nivel Internacional (SAICM) junto a la  Red Internacional de Eliminación de los Contaminantes Orgánicos Persistentes (IPEN). 

 

Justifica nuestra adhesión a esta causa, las razones que  explican su  importancia.

Hechos comprobados:

1. La producción, comercio y uso de sustancias químicas están aumentando rápidamente y esto impone una carga especial sobre los países en desarrollo y con economías en transición.

2. El buen manejo de las sustancias químicas es esencial para todos los países y existe una urgente necesidad de efectuar cambios fundamentales en la forma en que las sociedades manejan las sustancias químicas.

3. El manejo irracional de las sustancias químicas y  metales tóxicos (plomo, mercurio) atenta contra el derecho a la salud y a la vida.

Breve historia

En la década de 1950, después de la II Guerra Mundial, el uso de plaguicidas y fertilizantes químicos creció rápidamente y se transformó en la práctica agrícola dominante, primero en los países altamente industrializados y, luego, en gran parte del resto del mundo. Las industrias manufactureras igualmente, comenzaron a usar grandes  cantidades de sustancias químicas sintéticas en la producción de bienes industriales y de consumo.

Pero también surgieron voces que denunciaban los daños:

El DDT y la primavera silenciosa

Hacia la década de 1960, los daños ambientales asociados al surgimiento de la industria de sustancias químicas sintéticas comenzaron a hacerse visibles.

Rachel Carson en su  libro Primavera silenciosa (1962), informó acerca de las consecuencias del uso difundido del DDT y otros plaguicidas químicos, y documentó la forma en que esto había destruido poblaciones de aves, alterado los ecosistemas y envenenaban a la gente y contribuían al cáncer y a otras enfermedades humanas.

Rachel Carson sufrió cáncer de mama. Y murió  en 1964.

Los PCB (bifenilos policlorados)

En 1964 el Dr. Soren Jensen,  investigador sueco, al intentar determinar los niveles de DDT en la sangre humana, encontró que un misterioso grupo de sustancias químicas presentes en sus muestras estaba interfiriendo con sus análisis. Estos eran bifenilos policlorados (PCB), familia de sustancias químicas industriales que se utilizaba en los sistemas de transmisión eléctrica y en otras aplicaciones. La halló en muestras de vida silvestre y muestras humanas. Lamentablemente, las concentraciones más altas de PCB que encontró se hallaban en la sangre de su hija, aún lactante.

Sustancias químicas tóxicas en los productos

También crece la preocupación por la exposición a sustancias químicas causada por la presencia de sustancias tóxicas en productos de consumo, como el plomo y el mercurio que producen daños a la salud humana, y especialmente a los niños.

Ya en la década de 1920, los expertos en salud pública dieron una voz de alarma sobre los efectos en la salud de los niños y los trabajadores que causa el plomo de las pinturas de uso interior en las casas y los aditivos de la gasolina. Herbert Needleman,  profesor de psiquiatría infantil, demostró que la exposición infantil a bajas dosis de plomo reduce la capacidad de atención y retrasa el momento en que el niño adquiere el dominio del lenguaje.

En fechas más recientes, científicos y organizaciones de la sociedad civil han alertado acerca de sustancias químicas orgánicas sintéticas que se hallan presentes en productos de consumo, entre ellos, los ftalatos, que se usan ampliamente como plastificantes en productos hechos de plástico de vinilo (PVC) y en cosméticos y las  sustancias químicas bromadas que se utilizan como retardantes de fuego en tapicerías y en productos plásticos.

El comercio de las sustancias químicas y respuesta: La Seguridad Química es un derecho de todos.

El problema no es un asunto local o nacional. Se produce el tráfico internacional de desechos y sustancias peligrosas, sobre todo exportados desde los países industrializados hacia aquellos en desarrollo.

Las ONG y los grupos comunitarios de los países exportadores y de los países receptores han protestado contra esta práctica. Se logró la aprobación de un tratado mundial, jurídicamente vinculante, que controla el movimiento de desechos peligrosos entre fronteras internacionales, el Convenio de Basilea, que entró en vigencia en 1992.

Igualmente, la Cumbre de la Tierra realizada en 1999 en Río de Janeiro incluyó el tema de las sustancias químicas tóxicas en la Agenda allí adoptada.

El Capítulo 19 de esta Agenda formuló un llamado a los cuerpos directivos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para unirse al PNUMA en la convocatoria de un foro mundial para promover la seguridad química, que condujo, en 1994, al establecimiento del Foro Intergubernamental sobre Seguridad Química (FISQ ó IFCS).

Este Foro estableció que, cuando se formulan políticas relativas a la seguridad química, los representantes de las ONG de las áreas de la salud y del medio ambiente deben recibir derechos de participación total, junto con los representantes de los gobiernos y de las asociaciones industriales.

El Convenio de Estocolmo sobre COP. En 1996, el FISQ presentó al Consejo Directivo del PNUMA, una propuesta marco para establecer un tratado mundial destinado a proteger la salud pública y el medio ambiente de los contaminantes orgánicos persistentes (COP).

Los COP son una familia de sustancias químicas tóxicas que se acumulan en el medio ambiente; en los peces, en la flora y fauna silvestre y en los animales de crianza; que alteran los ecosistemas y que causan una amplia gama de problemas de salud. Debido a que los COP pueden viajar a largas distancias a través del aire y de las corrientes de agua, ningún gobierno, actuando por si solo, puede proteger de ellas a su gente y a sus ecosistemas. Esto justificó el establecimiento del Convenio de Estocolmo como un tratado mundial. Se adoptó en 2002.

En 2002, durante la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible (CMDS), en Johannesburgo, los jefes de estado adoptaron el Plan de Implementación de la CMDS, que incluía una sección sobre la gestión racional de sustancias químicas. La Cumbre hizo un llamado específico a los gobiernos para que desarrollaran un Enfoque Estratégico para la Gestión de Sustancias Químicas a Nivel Internacional (SAICM).

En febrero de 2006 se efectuó en Dubai la Conferencia Internacional de delegados gubernamentales y partes interesadas a fin de adoptar el SAICM que representa un compromiso de los gobiernos del mundo para lograr, en todos los países, la gestión racional de las sustancias químicas de modo que la exposición a productos químicos de uso agrícola e industrial ya no cause daños significativos a la salud humana y al medio ambiente.

El SAICM se ocupa no sólo de las sustancias químicas sintéticas, sino también de los metales tóxicos, como el plomo, el cadmio y el mercurio.

¡ Por un ambiente saludable, por una Venezuela segura de todos y para todos!

 


[1] Con base en el documentoUna Guía al SAICM para las ONG,  de la Red Internacional para la Eliminación de los Contaminantes Orgánicos Persistentes (IPEN, por su sigla en inglés). Esta es una red integrada por más de 600 organizaciones no gubernamentales de interés público en 80 países del mundo, que busca estimular la participación ciudadana para el cumplimiento efectivondel Convenio de Estocolmo, como una contribución hacia un mundo futuro en el que las sustancias químicas tóxicas no causen más daños a la salud humana o al ambient