Vecinos mantienen las áreas verdes de la urbanización

En Colinas de Valle Arriba hay fallas con el alumbrado público y el asfaltado

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Por estos días, los vecinos de Colinas de Valle Arriba añoran el verdor característico de su urbanización. La situación tiene que ver con la época de sequía y no con la falta de mantenimiento de las áreas verdes, una tarea que desde hace varios años reposa en manos de los vecinos. 
 
Unas dos mil familias que residen en 86 edificios aportan mensualmente una cuota (que administra la asociación de vecinos) para el cuidado de tres parques (La Lomita, El Escondido y El Encantado), de las islas, de las caminerías y de la emblemática redoma de El Mirador, un lugar que por su amplia vista de la ciudad y de El Ávila atrae visitantes de día y de noche, entre ellos muchos turistas. 
 
La asociación de vecinos de Colinas de Valle Arriba, que preside María Cristina Rivas, llama la atención sobre los problemas que esto les genera. "Es cierto que el lugar se presta para una recreación sana, pero sobre todo en las noches las personas traen bebidas alcohólicas y dejan las botellas y otros desechos en el talud que está debajo del mirador y muchas veces Fospuca no se da abasto para hacer toda la recolección", explica Bebela Bejarano, vecina de la urbanización. 
 
Al principio, la comunidad solo costeaba el mantenimiento de los tres parques de Colinas de Valle Arriba, pero con el pasar de los años fueron incorporando otras áreas verdes, inclusive la fumigación de las palmeras, dado el reducido presupuesto de la alcaldía de Baruta. "Con las autoridades gestionamos las labores de asfaltado y de alumbrado que actualmente presentan muchas fallas. La calle B no tiene iluminación y la C está muy oscura", precisa Bejarano. 
 
La falta de respuestas de Corpoelec obligó a los vecinos a montar sus propios reflectores. Del bolsillo de las familias también salió un sistema de radio que está conectado con el módulo policial de la avenida principal de Colinas de Valle Arriba y que permite a los vecinos reportar cualquier incidente que requiera la atención de los funcionarios. 
 
La cercanía de la Embajada de Estados Unidos trae inconvenientes a esta zona residencial. En varias oportunidades la asociación de vecinos se ha reunido con personal de la embajada y de la alcaldía para minimizar el impacto que ocasionan las más de mil personas que a diario llegan a esta sede diplomática. 
 
"Las personas que tienen cita llegan con sus familiares, que permanecen por horas en las afueras, dejan basura y muchos se orinan en los alrededores. El tránsito se complica porque los carros muchas veces se estacionan en doble fila y los taxis dan la vuelta en U", dice Bejarano. La embajada colocó papeleras y la alcaldía a veces trae fiscales pero esto no ha resuelto la situación. 
 
 
 
Fuente: El Universal.